Vuelven las verificaciones cruzadas al Turismo Carretera

Ante los cuestionamientos sobre la transparencia en las revisiones técnicas, la ACTC dispuso que, desde la próxima fecha, los propios preparadores sean los responsables de realizar las mediciones de compresión en los motores.
Uno de los puntos centrales que esgrimió el grupo de equipos que solicitó una reunión con el presidente de la ACTC, Hugo Mazzacane, fue la necesidad de recuperar la credibilidad en torno a la legalidad técnica de los autos. La entidad reaccionó con celeridad y dispuso un cambio de roles a partir de la próxima competencia: los motoristas tendrán a su cargo la medición de parámetros críticos en las plantas impulsoras.
«A partir de la próxima competencia de Turismo Carretera en Villa Parque Santa Ana, Córdoba, la revisión técnica se realizará de la siguiente manera: las mediciones de compresión y cilindrada serán ejecutadas de manera cruzada por los preparadores. La calibración de la máquina de compresión se realizará con la asistencia del departamento técnico», detalló el comunicado de la CAF de este martes.

Inversión de roles en la inspección
En la práctica, los motoristas que participen de la inspección post-carrera (ya sea por podio, convocatoria específica o sorteo) deberán medir la compresión y cilindrada de los motores de sus colegas. Mientras tanto, el personal del departamento técnico de la ACTC se limitará a supervisar el procedimiento.
Esto transforma el concepto de “inspecciones cruzadas”. Históricamente, los preparadores eran invitados a observar el control que hacía la ACTC; ahora, ellos son los ejecutores. Queda el interrogante de si esta modalidad se extenderá a la verificación de carrocerías y elementos aerodinámicos, factores que en los autos de nueva generación son determinantes para la performance.

El «trillado» recurso de las revisiones cruzadas
Este sistema de revisiones cruzadas no es una novedad en la categoría. Se implementó originalmente en 2004, bajo la gestión de Carlos Marchese como comisario técnico. La premisa era simple: que los preparadores supervisaran los procedimientos para disipar sospechas. «Con este tipo de inspección se acaban las especulaciones», afirmaba Marchese a SoloTC en aquel entonces.
Sin embargo, el recurso nunca terminó de afianzarse. Históricamente, los preparadores se han mostrado reticentes a controlar a sus propios colegas, argumentando que esa es una responsabilidad exclusiva de la autoridad técnica. Aunque el Artículo 38° del reglamento estipula que los pilotos deben designar dos representantes (chasista y motorista) para supervisar la revisión final. Pero en la práctica el interés suele diluirse rápido.
En estos 22 años, las revisiones cruzadas han aparecido de forma espasmódica cada vez que el clima de desconfianza sube de tono, para luego caer en el olvido. Con esta nueva vuelta de tuerca, donde los preparadores pasan de observadores a jueces activos: ¿Logrará la dirigencia que la medida se sostenga en el tiempo y desterrar los fantasmas de irregularidad que desde hace un tiempo circulan en boxes?




